El síndrome del niño emperador

Cada día vemos más situaciones de niños que son agresivos con sus padres, hasta llegamos a ver noticias que llegan a asesinar a sus propios padres por no aceptar el castigo que le han impuesto.

Esto se llama el síndrome del niño emperador, que es cuando el niño desarrolla el poder y la autoridad sobre sus padres, llegando a ejercer el maltrato, golpeándoles, empujándoles, lanzándoles cosas, mordiéndoles y con amenazas. Llegando hasta el punto que los padres tienen miedo de su propio hijo. Este tipo de niños tienen una gran falta de tolerancia a la frustración y por eso se muestran con una gran autoridad para hacer lo que quieren cuando quieren, alterando el proceso normal del desarrollo del niño, cambiando el rol que tienen como hijos, siendo ellos superiores a sus padres.

Uno de los factoras que provoca esta tendencia en niños es la falta de tiempo que tienen los padres en estar con sus hijos, y por ende suelen buscar soluciones rápidas e inmediatas a los problemas, que en ocasiones esa solución no es la más correcta para el niño, como por ejemplo si el niño está montando una rabieta en la calle y el papá o la mamá llevan prisa, la solución rápida y fácil para resolver esto es darle lo que el niño quiere, si se actúa de esta forma, el niño aprende que haciendo esta rabieta puede conseguir lo que desea y lo va a repetir siempre hasta obtener lo que quiere.

Para que el niño no desarrolle el síndrome del emperador la primera y mejor opción es la prevención, es actuar desde que son pequeños poniéndoles unos límites, normas, ayudarles con la gestión emocional (el niño no nace sabiendo a gestionar las emociones, tiene que aprenderlo), que tenga momentos de frustración, es bueno que tengan momentos de aburrimiento, que ahora mismo siempre buscamos algo para que estén distraídos y la vida no es así, a enseñarles que no podemos darles todo lo que quieren cuando quieren y sobretodo y los más importante es que los padres tienen que dar ejemplo, ya que los niños aprenden mucho observando a sus padres que hacen y dejan de hacer, si nosotros somos caprichosos ellos también lo van a aprender.

En el caso que el niño ya tiene síntomas del niño emperador es importante actuar lo más rápido posible, para que la cosa no vaya a más. Podemos hacer varias cosas como:

  1. Educar con valores: Como decía anteriormente dar ejemplo es lo mejor, así que como padre muestra los valores que quieres inculcar a tu hijo y guiarle para que también los haga, como por ejemplo enseñarle que es de buena educación saludar al portero, y cuando llegues a casa saluda siempre al portero y si él no lo hace podemos preguntarle porque lo hace, que se exprese y nos cuente el motivo y de esta forma podemos explicarle porque motivo debería hacerlo.
  2. Poner límites: Esto es esencial, si no ponemos límites estamos dando total libertad ha hacer lo que quiera el niño. Es importante hacer que el niño entienda los límites y que entiendan que los padres son la autoridad y no ellos. Empezar a esclarecer cual es el lugar de cada uno y quien tiene la autoridad es importante. Y luego si el niño no cumple con los límites se tiene que poner un castigo, no podemos dejar que se salte los límites establecidos.
  3. Poner castigos: Los castigos deben de ser coherentes con la cosa que ha hecho mal, no podemos poner un castigo muy duro si lo que ha hecho es poca cosa, porque sino no va a entender las mesuras del castigo y va a repetir la conducta, por eso es tan importante ser coherente con la gravedad del acto con la dureza del castigo. Y también es muy importante, si uno de los padres pone un castigo el otro no debe desautorizarlo, porque el niño observa esto y aprende quien es más permisivo de los dos y siempre va a buscar al más permisivo para conseguir que el castigo sea menos duro o que se lo quiten. Ambos padres tenéis que estar acorde y comunicaros si habéis castigado al niño y el motivo. Es importante que entre los padres haya una buena comunicación y un consenso con los límites y castigos.
  4. Entender las demandas del niño: Podemos creer que lo que desea el niño es solo un capricho para él, pero para el niño es todo, es importante dejarle que se exprese y te cuente porque quiere esa cosa y hacerle razonar, esto ayudará en su proceso de la tolerancia a la frustración y a su madurez.

Cuando el niño ya padece el síndrome del emperador, al principio no será fácil poner límites y castigos, ya que el niño se va a enfrentar a ti con todas las técnicas que tiene y que siempre le han funcionado para evitar este cambio. En este caso los padres tenéis que ser fuertes y hacerle entender que la autoridad sois vosotros y no el niño, y que haga lo que haga no se va a salir con la suya, pero si va acatando los límites y cambiando su actitud hacia la que nosotros queremos podemos premiarle, pero tampoco debemos abusar de los premios.

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