El estrés no es solamente cosa de adultos, los niños también lo pueden padecer. Hay padres que creen que por ser un niño no puede tener estrés, ya que no tiene las mismas obligaciones ni preocupaciones que un adulto, pero el niño también tiene sus propias fuentes de estrés, como pueden ser:
- Presiones familiares, como que un padre quiere que su hijo haga algo en concreto y que el niño no quiere hacerlo o sentir que no cumple con las expectativas de sus padres.
- Estrés académico, el niño puede sentir presión por encajar en la clase, por el estrés de los trabajos, los exámenes, y si le cuesta asumir sus propios errores o si sufre bullying esto seria una fuente de estrés constante.
- Problemas familiares, aunque no lo parezca los niños escuchan lo que dicen sus padres o familiares, aunque no estén en la conversación y si hay un familiar enfermo, un divorcio, se muere un familiar… son conscientes de esto y sufren, y más cuando se considera que el niño es pequeño y creemos que no se entera, pero en realidad él se entera y es bueno hablarlo con él y hacerle comprender la situación.
- Las noticias del mundo, últimamente las noticias suelen ser muy negativas, muchas catástrofes, asesinatos, secuestros… y esto les afecta mucho a los niños, porque empiezan a tener miedo de que esto les pueda suceder a ellos o a sus padres, aunque esto esté pasando a miles de kilómetros de ellos.
- Estar extremadamente ocupados, en ocasiones los niños están apuntados a demasiadas extraescolares y estos les puede llegar a estresar, ya que sienten que no tienen tiempo para hacer sus cosas o para jugar, porque debemos entender que son niños y también necesitan tener un tiempo para jugar.
Como podemos ver, los niños pueden padecer estrés por diversos factores ¿Cómo podemos identificar si sufre estrés?
Los síntomas del estrés en niños lo podemos identificar de distintas formas:
- Cambios de conducta como puede ser cambios de humor, empieza a comportarse mal, no duerme bien, dejar de hablar, mojar la cama, está más irritable, quiere estar solo mucho tiempo…
- Cambios físicos como pueden ser dolores de estómago, dolores de cabeza, dificultad para concentrarse, dificultad para recordar cosas recientes, son más olvidadizos…
- Nuevos hábitos como chuparse el dedo, enroscarse el cabello con el dedo, morderse las uñas, morder el pelo, meterse el dedo en la nariz…
Si identificas que tu hijo está sufriendo estrés es importante que actúes para ayudarle a disminuir este estrés. Lo podemos hacer así:
- Primero que todo dedicale tiempo al niño, que vea que puede contarte todo, que estás a su lado tanto en lo bueno como en lo malo, que estás ahí para poderle ayudar, para que vea que contigo se puede abrir y contarte que es lo que sucede, que no vas a juzgarle, sino a ayudarle.
- Una vez que el niño se abra y te explique que es lo que le está afectando, ayúdale a afrontar esa situación, dale las herramientas necesarias. En el caso que sea que te estás divorciando y es un divorcio complicado, es importante darte cuenta que esto le está afectando al niño y buscar una forma de gestionarlo para que el divorcio no le afecte tan fuerte al niño, como por ejemplo no hacerle elegir entre uno de los dos, hacerle comprender que ambos estaréis con él siempre que lo necesite.
- Puedes usar material de apoyo, hay libros que ayudan al niño a comprender y a gestionar una situación estresantes para ellos, puedes buscar un libro, apto para la edad del niño, para usarlo de apoyo para gestionar la situación estresante.
- También hay ocasiones que el niño no quiera hablar que es lo que sucede y no se abre con nadie, en este tipo de situación es aconsejable acudir a un profesional de la salud mental, para ayudar al niño a abrirse y a gestionar la situación.
