Cuando escuchamos que se deben poner límites a los niños, muchas personas creen que esto es coartar la libertad del niños, pero la realidad es que para que un niño sea feliz, tenga un bienestar emocional y se sienta protegido, necesita tener unos límites, unas directrices para aprender y saber gestionar su vida. Si les dejamos que hagan lo que quieran y cuando quieran, van a creer que en la vida todo es fácil, sin esfuerzo y sin experiencia pueden conseguir lo que quieran y cuando sean adultos van a darse muchos golpes contra la dura realidad de la vida, ya que nos regimos por unas normas, unas leyes y no podemos hacer lo que queremos y cuando queremos, ya que esto afectaría a nuestra convivencia con la sociedad.
Establecer límites y mantener una disciplina no es ser autoritario, no se basa en poner solo castigos para que el niño haga lo que quieras, sino que abarca a crear capacidades o habilidades respetando las características individuales del niño, fomentando los valores, el respeto, la tolerancia y la responsabilidad. Así que hoy te voy a dar X consejos para poner límites a los niños:
- Actúa de acuerdo a su edad y madurez mental: A la hora de poner límites tienes que tener en cuenta la edad y la madurez, no podemos dejar que un niño de dos años use unas tijeras pero un niño de 3 años ya puede empezar a aprender a usarlas. Entonces tenemos que valorar correctamente que es lo que puede hacer y que no en cierta edad y si está mentalmente preparado para hacer dichas cosas.
- Respeto y cooperación: Al niño se le deben explicar los límites y hacer que los comprenda, pero también tenemos que ir con cuidado de no hacer un control excesivo de ver que hace o que no hace o de intentar ayudarle ha hacer alguna cosa, debemos dejar que el niño haga, ya que tiene que adquirir habilidades para la vida, como por ejemplo quiere lavarse las manos y no llega, mostrarle el taburete y explicarle que si sube puede llegar, no debemos subirlo nosotros y hacérselo todo. El niño debe sentirse acompañado durante su desarrollo, no se le tiene que dar todo masticado.
- Los castigos deben ser proporcionales: Cuando el niño haga algo mal o se pase de sus límites se le debe poner un castigo, pero tiene que ser proporcional a lo que ha hecho. Si ponemos un castigo desproporcional el niño no va a comprender la gravedad de lo que ha hecho, si es un castigo muy flojo, va a entender que que no es grave lo que ha hecho y que si lo repite el castigo sera poca cosa, pero en el caso que el castigo sea más duro de lo que debería ser, el niño va a tener miedo, afectará a su autoestima y en la adultez va a tener inseguridades para hacer ciertas cosas. Por esto es importante que los castigos sean proporcionales a la gravedad del daño que ha hecho el niño.
- No seas permisivo, actúa con amabilidad: Una cosa que debemos tener en cuenta y valorar que es importante en la educación del niño es que no debemos ser siempre permisivos y dar todas las facilidades al niño para que no conozca la frustración, esto es un error muy típico. No queremos que el niño sufra y entonces le permitimos hacer cosas que no debería y esto es un error, tiene que aprender que es la frustración y aprender a gestionarla y la única forma de hacerlo es exponerlo y cuando este frustrado ayudarlo a gestionar esta emoción con amabilidad y calma, así cuando sea mayor tendrá las herramientas para gestionar situaciones que le provoquen frustración.
- Hacer que el niño reflexione sobre su comportamiento: Los niños suelen actuar por impulsos, luego, si no les hacemos entender que ha estado mal o bien de su comportamiento no entiendes que es lo correcto y que no. Por eso cuando le premies o le castigues hazle hacer una reflexión sobre que ha hecho y porque se merece esa consecuencia. De esta forma enseñaremos que a que el niño sea responsable de su propia conducta.
- Ayudarle a reparar el error: Tenemos que visualizar que cuando un niño hace un error es una oportunidad para que aprenda. Así que cuando se equivoque y tiene que reparar su propio error le podemos dar las herramientas necesarias para reparar ese error y que aprenda de ello. Muchos padres prefieren reparar ellos el error del niño, para que no sufra y esto es una equivocación, ya que el niño no aprende a gestionar sus propios errores y cuando sea mayor no va a aceptar sus propios errores y tampoco va a saber como gestionarlos y solucionarlos.
Como podemos ver en todos los puntos es muy importante que el niño tenga unos límites y con sus propias consecuencias, sin tener siempre a sus padres detrás para que le solucionen sus problemas. Cuando tu le solucionas todos los problemas al niño él no aprende a como gestionar las situaciones y aunque en ese momento no nos lo parezca, esto tiene consecuencias en su desarrollo y como va a gestionar situaciones parecidas en su futuro.
Por esto te animo a que seas un padre que se implique en la educación de tus hijos, pero que no le des la solución a todo, solo darle las herramientas necesarias para que aprenda a gestionar sus emociones y situaciones que en un futuro le pueden afectar.
