En el momento en que nos ponemos a buscar pareja solemos pensar que requisitos queremos que tenga nuestra futura pareja como que sea divertido, simpático… pero no sabemos cómo lo hacemos y con el tiempo de estar con esta nueva pareja puede que veamos que se parece a nuestra expareja.
Esto sucede por varios motivos.
– Por una parte, es el aprendizaje que tenemos de la relación de nuestros padres.
Si nuestros padres se han mostrado en nuestra infancia como una relación de pareja sana y con afecto, nuestra visión de las relaciones de pareja es sana será como la que tenían/tienen nuestros padres.
Pero en el caso que nuestros padres hayan tenido una mala relación, que están divorciados, se hablan lo mínimo o ha habido amenazas o maltrato, nuestra idea de una relación de pareja será de una relación complicada.
– Otro factor que nos afecta es la relación de apego que han tenido nuestros padres con nosotros.
En psicología cuando se habla de apego no se hace referencia a la dependencia emocional, sino al tipo de vínculo que existe entre los padres y los hijos.
Hay cuatro tipos de apego que tienen que ver en cómo hemos sido criados por nuestros padres de pequeños y pueden influenciar en nuestro comportamiento durante nuestras relaciones de pareja.
- Si hemos tenido un apego seguro con nuestros padres, será más fácil establecer una relación segura, sana, donde hay confianza y lealtad en la relación.
- Cuando se ha tenido un apego inseguro hace que la persona sea dependiente de la otra persona, con mucho miedo de que se rompa la relación y constantes celos.
- Si en la relación ha habido un apego evitativo, la persona se mostrara distante en sus relaciones, mostrando poco los sentimientos, se suelen sentir poco valorados y poco querido. Normalmente es complicada una relación con una persona que ha tenido este tipo de apego.
- Finalmente el apego desorganizado, estas personas no se sienten queridas, suelen ser personas con mucha ira, ya que no han tenido un buen apego con sus padres. En la edad adulta, les cuesta relacionarse con sus parejas y suelen tener relaciones conflictivas.
– Finalmente, el otro factor que nos afecta es como nos comportamos nosotros mismos con nuestra pareja, ya que con nuestro comportamiento podemos hacer que nuestra pareja actúe de una forma o de otra.
Por ejemplo si te muestras como una persona sumisa ante tu pareja, tu pareja cogerá el rol de dominante, hasta llegar al punto que se hace solo lo que quiere uno.
Todo esto son tendencias que influyen, pero no determinan nada.
Todos arrastramos heridas de nuestra infancia, pero esto no quiere decir que no podemos cambiar esta tendencia, podemos hacer varias cosas:
- Cuando salgas de una relación no te metas en una nueva relación sin sanar tus heridas. Dedícate tiempo para ti, tienes que aprender a estar bien contigo mismo.
- Haz una introspección de ti y de todas tus relaciones, a ver que es el que falla.
- Conoce cuáles son tus miedos e inseguridades, pregúntate que comportamientos repites en tus relaciones que hacen que no funcione, qué es lo que buscas en una relación…
- Trabaja tu autoestima, te dejo el enlace del vídeo que hable de cómo mejorar la autoestima.
